jueves, 30 de diciembre de 2010

Acabando el año

Buenas a todo el mundo.
Vamos terminando el año y suelen ser momentos que aprovecho para mirar un poquito atrás, para ver el camino que he recorrido, las dificultades que he ido sorteando, revisar los objetivos, los deseos aparcados, las alegrías y tristezas que me han ido acompañando.
Y mirando atrás me encuentro con 49 jueves compartidos con una gente especial. 49 jueves que hemos tratado de iluminar nuestros senderos, 49 jueves acompañados por muchos autores que nos han ofrecido sus textos llenos de sabiduría, 49 jueves reflexionando, hablando y escuchando nuestras experiencias, 49 jueves riendo, discutiendo, entristeciéndonos, poniéndonos serios, ayudándonos, desplegando lo mejor de nosotros para crecer un poco mas. 

Por todo ello gracias. Muchisimas gracias a todas las personas que que habéis colaborado con vuestra presencia, reflexiones, actitudes y silencios a mantener estos jueves en activo. Y en espera de seguir el año que viene, un poquito mejor, os dedico un estupendo poema de Mario Benedeti:

La gente que me gusta
Primero que todo
Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace en menos tiempo de lo esperado.
Me gusta la gente con capacidad para medir las consecuencias de sus acciones, la gente que no deja las soluciones al azar.
Me gusta la gente estricta con su gente y consigo misma, pero que no pierda de vista que somos humanos y nos podemos equivocar.
Me gusta la gente que piensa que el trabajo en equipo, entre amigos, produce más que los caóticos esfuerzos individuales.
Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría.
Me gusta la gente sincera y franca, capaz de oponerse con argumentos serenos y razonables.
Me gusta la gente de criterio, la que no se avergüenza de reconocer que no sabe algo o que se equivocó.
Me gusta la gente que al aceptar sus errores, se esfuerza genuinamente por no volver a cometerlos.
Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente; a éstos los llamo mis amigos.
Me gusta la gente fiel y persistente, que no fallece cuando de alcanzar objetivos e ideas se trata.
Me gusta la gente que trabaja por resultados. Con gente como esa, me comprometo a lo que sea, ya que con haber tenido esa gente a mi lado me doy por bien retribuido.

Gracias. de verdad.
Y me gusta la gente de La Cruz de Oro.
Iñigo


jueves, 23 de diciembre de 2010

Feliz Navidad

Hola de nuevo.
Este jueves, unos poquitos hemos escuchado aprovechando la nueva megafonía un cuento de Jorge Bucay.
El plantador de dátiles

En un oasis escondido entre los más lejanos paisajes del desierto, se encontraba el viejo Elihau de rodillas, a un costado de algunas palmeras datileras.
Su vecino Hakim, el acaudalado mercader, se detuvo en el oasis a abrevar sus camellos y vio a Elihau transpirando, mientras parecía cavar en la arena.
—¿Qué tal anciano? La paz sea contigo.
—Contigo –contestó Elihau sin dejar su tarea.
—¿Qué haces aquí, con esta temperatura, y esa pala en las manos?
—Siembro –contestó el viejo.
—¿Qué siembras aquí, Elihau?
—Dátiles –respondió Elihau mientras señalaba a su alrededor el palmar.
—¡Dátiles! –repitió el recién llegado, y cerró los ojos como quien escucha la mayor estupidez comprensivamente—. El calor te ha dañado el cerebro, querido amigo. Ven, deja esa tarea y vamos a la tienda a beber una copa de licor.
—No, debo terminar la siembra. Luego si quieres, beberemos...
—Dime, amigo: ¿cuántos años tienes?
—No sé... sesenta, setenta, ochenta, no sé... lo he olvidado... pero eso ¿qué importa?
—Mira, amigo, los datileros tardan más de cincuenta años de crecer y recién después de ser palmeras adultas están en condiciones de dar frutos. Yo no estoy deseándote el mal y lo sabes, ojalá vivas hasta los ciento un años, pero tú sabes que difícilmente puedas llegar a cosechar algo de lo que hoy siembras. Deja eso y ven conmigo.
—Mira, Hakim, yo comí los dátiles que otro sembró, otro que tampoco soñó con probar estos dátiles. Yo siembro hoy, para que otros puedan comer mañana los dátiles que hoy planto... y aunque sólo fuera en honor de aquel desconocido, vale la pena terminar mi tarea.
—Me has dado una gran lección, Elihau, déjame que te pague con una bolsa de monedas esta enseñanza que hoy me diste –y diciendo esto, Hakim le puso en la mano al viejo una bolsa de cuero.
—Te agradezco tus monedas, amigo. Ya ves, a veces pasa esto: tú me pronosticabas que no llegaría a cosechar lo que sembrara. Parecía cierto, y sin embargo, mira, todavía no termino de sembrar y ya coseché una bolsa de monedas y la gratitud de un amigo.
—Tu sabiduría me asombra, anciano. Esta es la segunda gran lección que me das hoy y es quizás más importante que la primera. Déjame pues que pague también esta lección con otra bolsa de monedas.
—Y a veces pasa esto –siguió el anciano y extendió la mano mirando las dos bolsas de monedas—: sembré para no cosechar y antes de terminar de sembrar ya coseché no sólo una, sino dos veces.
—Ya basta, viejo, no sigas hablando. Si sigues enseñándome cosas tengo miedo de que no me alcance toda mi fortuna para pagarte...


Bonita historia para estas fechas, que nos habla del dar generosamente  y centrarnos en nuestro trabajo porque las recompensas vienen de una manera u otra y también porque a nosotros nos han dado igualmente de manera generosa.
De las muchas cosas que hemos hablado me quedo con recrearme y sentir de verdad lo mucho que tengo que agradecer. Vivir intensamente esa sensación de ser libre. Solo por eso ya merece la pena vivir. Así que me quedo ahí sintiendo ese bienestar que produce el estar bien, la libertad y las muchas cosas que tengo.
En fin, disfrutemos de estar aquí, con la cabeza en su sitio y con las ganas y pasión por seguir este maravilloso camino.

Feliz Navidad.

jueves, 16 de diciembre de 2010

El billete de 50

Buenas de nuevo
Esta semana hemos leído el siguiente texto que me llegó por Carmelo (gracias) y que conseguí en esta página de internet: http://marketingmoderno.com/2008/04/22/la-historia-del-billete-de-50/


El billete de 50
Alfredo, con el rostro abatido de pesar se reúne con su amiga Marisa en un bar a tomar un café.
Deprimido descargó en ella sus angustias…que el trabajo, que el dinero, que la relación con su pareja, que su vocación…todo parecía estar mal en su vida.
Marisa introdujo la mano en su cartera, sacó un billete de 50 dólares y le dijo:
- Alfredo, quieres este billete ?
Alfredo, un poco confundido al principio, inmediatamente le dijo:
- Claro Marisa…son 50 dólares, quién no los querría ?
Entonces Marisa tomó el billete en uno de sus puños y lo arrugó hasta hacerlo un pequeño bollo. Mostrando la estrujada pelotita verde a Alfredo volvió a preguntarle:
- Y ahora igual lo quieres ?
- Marisa, no sé qué pretendes con esto, pero siguen siendo 50 dólares, claro que los tomaré si me lo entregas.
Entonces Marisa desdobló el arrugado billete, lo tiró al piso y lo restregó con su pie en el suelo, levantándolo luego sucio y marcado.
- Lo sigues queriendo ?
- Mira Marisa, sigo sin entender que pretendes, pero ese es un billete de 50 dólares y mientras no lo rompas conserva todo su valor…
- Entonces Alfredo, debes saber que aunque a veces algo no salga como quieres, aunque la vida te arrugue o pisotee SIGUES siendo tan valioso como siempre lo hayas sido…lo que debes preguntarte es CUANTO VALES en realidad y no lo golpeado que puedas estar en un momento determinado.
Alfredo quedó mirando a Marisa sin atinar con palabra alguna mientras el impacto del mensaje penetraba profundamente en su cerebro.
Marisa puso el arrugado billete de su lado en la mesa y con una sonrisa cómplice agregó:
- Toma, guárdalo para que te recuerdes de esto cuando te sientas mal…pero me debes un billete NUEVO de 50 dólares para poder usar con el próximo amigo que lo necesite !!
Le dio un beso en la mejilla a Alfredo -quien aún no había pronunciado palabra- y levantándose de su silla se alejó con su atractivo andar con rumbo a la puerta.
Alfredo volvió a mirar el billete, sonrió, lo guardó en su billetera y dotado de una renovada energía llamó al mozo para pagar la cuenta…

Cuántas veces dudamos de nuestro propio valor, de que realmente MERECEMOS MAS y que PODEMOS CONSEGUIRLO si nos lo proponemos ?
Claro que el mero propósito no alcanza…se requiere de la ACCION para lograr los beneficios.
Yo se que se puede y que existen innumerables caminos para conseguirlo. Espero que muy pronto podamos recorrerlos juntos (para ello sólo te basta con tomar tu decisión de hacerlo).
Que TODOS aprendamos a desarrollar nuestras potencialidades.


Bueno pues este era el texto que nos habla de nuestro valor. De nuestro enorme valor, independientemente de las circunstancias en las que nos encontremos. Por encima de lo hundidos que nos deje esta enfermedad. Descubramos nuestro valor. Enfoquemos nuestros logros, aquellos aspectos de los que nos sentimos orgullosos. No tengamos miedo a preguntar a los demás que nos ven de positivo, porque demonios nos quieren y nos aceptan como amigos, parejas...
Valemos un montón y nos merecemos una vida que merezca la pena, vamos a luchar por ella desde ya. Desde la acción, con esfuerzo, día a día y puliendo ese diamante que somos lograremos brillar mas y que nuestra luz ayude a los demás y disfrutando la aventura de vivir. Toda una tarea por delante que merece la pena. Animo.

Un cálido abrazo
Iñigo

jueves, 9 de diciembre de 2010

El perdón

Buenas.
Otro jueves mas...que, a pesar de no estar dentro del guión, nos enredamos un poco y generamos un debate que nos permite escuchar diferentes reflexiones en torno a nuestra enfermedad y nuestro grupo y sus dinámicas. Nos puede valer para repensar las cosas empezando por las más básicas. Reafirmarlas, mantener nuestro camino, renovar la decisión y cuestionarnos los aspectos de nuestras dinámicas que podemos mejorar.... y sobre todo actuar. 
"Se el cambio que quieras ver en el mundo" siempre me ha parecido una frase atinada de Gandhi y que apela a nuestra pequeña (gran) responsabilidad en mejorar contribuyendo de esta manera a la mejora del mundo.


El texto que esperaba comentar lo entregamos el 3 de diciembre y os lo pongo para darle un poco de vueltas. Es una reflexión sobre el perdón extraída del blog Tocando otros palillos.

El perdón
Un día, el Maestro nos pidió de tarea que lleváramos patatas y una bolsa de plástico.
Nos dijo que pusiéramos en la bolsa de plástico una patata por cada persona a la que guardábamos resentimiento y escribiéramos su nombre en ella. Nos pidió que durante una semana lleváramos con nosotros a todos lados esa bolsa de patatas en la mochila.
¡Algunas bolsas eran realmente pesadas!
Naturalmente la condición de las patatas se iba deteriorando con el tiempo. El fastidio de acarrear esa bolsa a todo momento, me demostró claramente el peso que cargaba a diario en mi corazón y en mi vida debido al resentimiento.
También aprendí, como mientras ponía mi atención en ella para no olvidarla, desatendía cosas que eran más importantes para mi. Este ejercicio me hizo pensar sobre el precio que pagaba por no perdonar algo que ya había pasado y no podía cambiarse.
Muchas veces pensamos que el perdón es un regalo para el otro, sin darnos cuenta que los primeros beneficiados somos nosotros mismos.
Todos tenemos patatas pudriéndose en nuestra "mochila" sentimental.
La falta de perdón, es como un veneno que tomamos diariamente a gotas, pero que finalmente nos termina envenenando.
Muchas veces al primero que tienes que perdonar es a ti mismo, por todas las cosas que no fueron como hubieras querido que fuesen.
El perdón nos libera de ataduras que nos amargan el alma y enferman el cuerpo.
No significa que estés de acuerdo con lo que pasó, ni que lo apruebes.
Perdonar no significa dejar de darle importancia a lo que sucedió, ni darle la razón a alguien que te lastimó.
Simplemente significa, dejar de lado aquellos pensamientos negativos que nos causaron dolor o enojo.
El perdón se basa en la aceptación de lo que pasó. El perdón rompe las cadenas y lo hace verdaderamente libre: “perdonar es el valor de los valientes”
“Solamente aquel que es bastante fuerte para perdonar una ofensa, sabe amar".
Gandhi

Pues eso. Este es el texto que nos permite mirar a nuestro pasado de una forma más tolerante y a esforzarnos por desprendernos de esos resentimientos que nos queman y minan nuestra persona. Dejemos de hacernos daño y perdonemos a los demás y sobre todo a nosotros mismos. Reconciliemonos con ese nuestro pasado sin las ataduras de esas emociones negativas. Desde la aceptación y sobre todo desde la imposibilidad de cambiarlo. Nuestra acción ahora es enfocarlo de una manera sana.

Bueno pues un abrazo y muchos ánimos.
Iñigo

viernes, 3 de diciembre de 2010

Cargando con la balsa

Buenas de nuevo.
Os posteo un texto sacado de Los cuentos que yo cuento y que leeremos la próxima semana. Así nos preparamos mejor.


Cargando con la balsa
Un hombre iba caminando con dificultad por la orilla de un río. Observó que la orilla opuesta era mucho más transitable, pero no podía alcanzarla a nado porque la corriente era muy fuerte. Así que paró, reunió algunas cañas y los materiales necesarios y construyó una balsa. Subido en ella cruzó el río sin problemas.
Una vez llegado a la otra orilla, sintió tristeza al pensar en abandonar su embarcación. Consideraba todo un logro personal haberla construido y le gustaba contemplarla. De modo que decidió cargarla sobre sus espaldas y reanudó su marcha.
Pero, conforme iba pasando el tiempo, sus pasos se hacían cada vez más torpes y lentos. A pesar de que el camino era más fácil, se iba quedando sin fuerzas, y empezó a preguntarse si había valido la pena cambiar de orilla. Tardó tiempo en darse cuenta del desgaste que le estaba suponiendo llevar la balsa a sus espaldas mientras escalaba hacia las cumbres de la montaña.

Finalmente decidió abandonar su carga y se sintió más ligero y más equilibrado.

Bueno. Este es el texto y a mi me sugiere como a veces cargo con cosas que en su momento me fueron útiles pero que ya no tienen sentido en la vida actual que llevo y como debo ser valiente para abandonarlas. También me habla de la tristeza que puede suponer a veces ciertos abandonos que son necesarios hacer para aligerar nuestro paso y poder ir mejor hacia nuestras metas. Por ejemplo, en ocasiones tengo que abandonar a ciertas personas que en su momento tenían sentido en mi vida pero que ahora pueden suponer una rémora y dificultar mi determinación para rehabilitarme.
Pues eso, seguro que se os ocurren muchas más ideas que nos puedan ayudar así que ya hablaremos.
Saludos y a cruzar el puente con ánimos.
Iñigo

jueves, 2 de diciembre de 2010

Simplifica

Buenas.
Empezamos diciembre y vamos acabando el año.  Suelen ser momentos para mirar atrás y revisar lo que funciona o no en nuestras vidas y ajustar o renovar aspectos en los que queremos poner la energía para mejorar. Y como en la sesión de hoy nos hemos enzarzado en hablar sobre cosas básicas sobre nuestra enfermedad, sobre el alcoholismo y como han salido dudas y temores, malestares y dificultades para afrontar en condiciones una rehabilitación en este post voy a proponeros una idea que a mi me ha resultado muy útil

SIMPLIFICA
Deja de complicarte la vida. Deja de mirar a lo que hacen los demás, deja de buscar las causas de tu enfermedad, deja de calificar tu consumo, deja de quejarte de los demás, deja de alimentar temores que no te ayudan, deja de dar vueltas, deja de mentirte, deja de echar la culpa a otros, deja de pensar en lo que piensan los demás, deja de leer los Manuales de adicciones ...Simplifica.

Tienes una enfermedad. Ya lo sabes. Que decides hacer. Que quieres hacer con ella. Tu decides. Estas solo, es tu vida y solo tu puedes decidir que hacer. Pero decidelo ya, honestamente, sin mentiras.
Lo has decidido. OK.
Si apuestas por rehabilitarte te aseguro que a pesar de lo duro del camino merece la pena porque vas a ganar una vida. Asi que manos a la obra y animo. Necesitaras todos los apoyos que puedas conseguir.

El grupo es uno de ellos. Escucha de la experiencia de otras personas, de sus dificultades, de sus decisiones, de sus temores, de sus dudas, de sus pasados y de sus futuros. Escucha ... y habla. Manifiesta lo que quieres, expresa tus miedos, tus dudas. Estas en el mejor sitio. Nadie te va a juzgar ni te va a mirar mal.
Escucha, habla.... y ACTÚA. No hay otra, deja de dar vueltas y haz. Mantente sobrio hoy.
Tu decides, si te animas aquí estoy. Esta es mi mano. Agradezco a las personas que me tendieron la suya en su momento
Bueno me ha quedado un poco deshilachado pero ahí queda esta pequeña reflexión. Mañana os pongo el texto previsto que repasaremos el Jueves. 
Sin mas. Saludos y a seguir
Iñigo