domingo, 27 de abril de 2014

Zona de confort

Otra semana y otra pequeña historia:

La vaca
Un maestro samurai paseaba por un bosque con su fiel discípulo, cuando vio a lo lejos un sitio de apariencia pobre, y decidió hacer una breve visita al lugar. Durante la caminata le comentó al aprendiz sobre la importancia de realizar visitas, conocer personas y las oportunidades de aprendizaje que obtenemos de estas experiencias. Llegando al lugar constató la pobreza del sitio: los habitantes, una pareja y tres hijos, vestidos con ropas sucias, rasgadas y sin calzado; la casa, poco más que un cobertizo de madera...

Se aproximó al señor, aparentemente el padre de familia y le preguntó: “En este lugar donde no existen posibilidades de trabajo ni puntos de comercio tampoco, ¿cómo hacen para sobrevivir? El señor respondió: “amigo mío, nosotros tenemos una vaca que da varios litros de leche todos los días. Una parte del producto la vendemos o lo cambiamos por otros géneros alimenticios en la ciudad vecina y con la otra parte producimos queso, cuajada, etc., para nuestro consumo. Así es como vamos sobreviviendo.”

El sabio agradeció la información, contempló el lugar por un momento, se despidió y se fue. A mitad de camino, se volvió hacia su discípulo y le ordenó: “Busca la vaca, llévala al precipicio que hay allá enfrente y empújala por el barranco.”

El joven, espantado, miró al maestro y le respondió que la vaca era el único medio de subsistencia de aquella familia. El maestro permaneció en silencio y el discípulo cabizbajo fue a cumplir la orden.

Empujó la vaca por el precipicio y la vio morir. Aquella escena quedó grabada en la memoria de aquel joven durante muchos años.

Un bello día, el joven agobiado por la culpa decidió abandonar todo lo que había aprendido y regresar a aquel lugar. Quería confesar a la familia lo que había sucedido, pedirles perdón y ayudarlos.

Así lo hizo. A medida que se aproximaba al lugar, veía todo muy bonito, árboles floridos, una bonita casa con un coche en la puerta y algunos niños jugando en el jardín. El joven se sintió triste y desesperado imaginando que aquella humilde familia hubiese tenido que vender el terreno para sobrevivir. Aceleró el paso y fue recibido por un hombre muy simpático.

El joven preguntó por la familia que vivía allí hacia unos cuatro años. El señor le respondió que seguían viviendo allí. Espantado, el joven entró corriendo en la casa y confirmó que era la misma familia que visitó hacia algunos años con el maestro.

Elogió el lugar y le preguntó al señor (el dueño de la vaca): “¿Cómo hizo para mejorar este lugar y cambiar de vida?” El señor entusiasmado le respondió: “Nosotros teníamos una vaca que cayó por el precipicio y murió. De ahí en adelante nos vimos en la necesidad de hacer otras cosas y desarrollar otras habilidades que no sabíamos que teníamos. Así alcanzamos el éxito que puedes ver ahora.”

Interesante. A veces nos quedamos con la vaca, nos quedamos con la inercia y las rutinas porque estamos cómodos. Es nuestra zona de confort y no nos atrevemos a salir de ella. Este miedo que nos paraliza tambien tiene un coste. Un coste importante porque nos limita y nos impide crecer y mejorar en nuestra vida. Nos perdemos grandes oportunidades. Quizas es hora de tirar la vaca, a pesar del miedo con la intima convicción de salir adelante para mejorar. ¿Cual es tu vaca?.

Bueno pues eso. Nada mas y nada menos. 
Abrazos y hasta la semana que viene.

Iñigo

jueves, 17 de abril de 2014

Cambia

Os dejo esta semana una reflexión inspiradora para movernos, para impulsar a la acción.


Si no te gusta donde estas...
¡MUEVETE!
No eres un árbol

Cambia

Hasta la proxima
Iñigo

sábado, 12 de abril de 2014

Otra vez...felicidad.

Seguimos de nuevo. Otra vez con la felicidad a vueltas. 

Inspirado por el siguiente blog de Sabiduría y Vida

Ya sabemos algunas de las cosas que podemos hacer para mejorar, incrementar nuestro bienestar y ser más felices. 
Las personas felices tienen una actitud positiva ante la vida y están en paz consigo mismos. Las personas felices tienen buenos hábitos que mejoran sus vidas. Hacen las cosas de manera diferente. Entre esas cosas esta Meditar.

"Meditar es silenciar tu mente y te ayuda a encontrar la paz interior, en cualquier circunstancia. No tienes que ser un maestro zen para llevarlo a cabo. Las personas felices saben cómo respirar, silenciar sus mentes en cualquier lugar y en cualquier momento que necesiten, así calmar sus nervios."

Bueno pues. Esta es la propuesta de esta semana. Practicar la forma de meditar para cver si lo oncorporamos como hábito y así mejorar nuestra felicidad.

Abrazos
Iñigo.

sábado, 5 de abril de 2014

Emociones

Otra vez aquí.
Esta vez sobre emocionbes. Empezamos por un artículo de Adriana Reyes que lo tenéis en este link: Piensa es gratis.

Os propongo esta semana comenzar por:

"Observar nuestras emociones y tomar consciencia de ellas

Podríamos decir que hay emociones que percibimos como agradables. Por ejemplo, la sorpresa o la alegría. Otras las notamos como desagradables, algunas de ellas son el miedo, la rabia o la tristeza. 

La respiración es útil para ponernos en contacto con nuestras emociones y nos ayuda a poder aceptarlas. Observar nuestras emociones quiere decir no separar nuestras emociones de nosotros mismos, además de que no solo dependen de una causa externa que las provoca, las emociones está dentro de cada uno.

Observar por tanto quiere decir, tomar consciencia de mi emoción, reconocerla cuando aparece, y para ello primero necesito conectar con la sensación que noto en mi cuerpo. Por ejemplo, en el caso del miedo, sería notar que tengo un nudo en la garganta, tomar consciencia de que tengo miedo, observarlo y reconocerlo tal cual es. Notaréis que el miedo brota en vuestro interior con fuerza y, a la vez, notaréis que vuestra consciencia del miedo que tenéis cada vez es mayor. Le estáis dando un lugar, un espacio a ese miedo. El miedo está en ti y ya no lo enfrentas, no lo combates. Simplemente lo dejas estar ahí. ¿En qué parte del cuerpo estás notando esta sensación que te brota de dentro? Esta pregunta te puede ayudar a tomar mayor consciencia de la emoción que estás sintiendo ahora mismo. "

Este es un primer paso. Los siguientes podeis leerlos en el articulo de Adriana. Pero podemos empezar ya. Y esta semana dedicarnos a observar, a escuchar, a ver, a ser conscientes de esas emociones que se van presentando y nos llaman a nuestra puerta.
Ya contareis

Un abrazo 
Iñigo