jueves, 17 de febrero de 2011

Todo es para bien

Muy buenas otra semana más.

La frase del titulo es mencionada por Jodorowsky y tiene que ver con la vida y con la idea de que todo tiene un sentido y de que una manera u otra "todo es para bien". Hay muchos textos sobre ello y uno de ellos es este:
El único sobreviviente de un naufragio llegó a la orilla de la playa de una lejana y deshabitada isla. Todos los días oraba fervientemente, pidiéndole a Dios que lo rescatara; y todos los días miraba al horizonte esperando que
le rescataran, pero los días iban pasando y la esperanza se iba apagando.

Aunque agotado y deprimido logró construir una pequeña cabaña con la madera del naufragio para protegerse de los elementos y proteger las pocas pertenencias que con mucho esfuerzo había encontrado en la isla.

Un día al regresar de buscar comida, encontró que la pequeña cabaña se había quemado, el humo subía hacia el cielo. Lo peor que le sucedió fue que había perdido hasta las pocas cosas que tenia. El pobre estaba consternado, desanimado, confundido y lleno de dolor. Herido, furioso lloró amargamente y le gritó a Dios diciendo: “¿Cómo puedes hacerme esto?“ Lloró impotentemente lamentándose de todo lo que le había pasado
y de cómo Dios le había quitado todo, aun sus pocas pertenencias.
Desconsolado se quedó dormido sobre la arena. Al día siguiente, temprano por la mañana le despertó el sonido lejano de un barco que se acercaba a la isla.

Cuando vinieron a rescatarlo él preguntó cansado y perplejo a los marineros: ¿Cómo sabían que yo estaba aquí? Ellos le contestaron: “Vimos las señales de humo que nos hiciste…”

Toda una lección para ver en las adversidades aspectos positivos que nos salvan. Vamos esta semana a dar una vuelta a este tema y a ver como lo que en algún momento de nuestra vida nos pareció horrible y sin sentido, posteriormente a encontrado su hueco, encajado y nos ha sido de utilidad para crecer y mejorar.Como el tener una enfermedad como la nuestra nos ha servido para conocernos mejor, para crecer, para mejorar nuestra vida, para desarrollar habilidades insospechadas...
Todo es para bien.
Bueno a seguir y muchos ánimos.
Iñigo

jueves, 10 de febrero de 2011

Transformándonos

Hola de nuevo.
Hoy hemos tenido otra sesión un poco dispersa pero que nos permite encontrar guías de reflexión para ayudarnos en nuestro camino. De los dos textos leídos me quedo con el siguiente encontrado en la web Plano Creativo.
La Transformación Parte Del Interior

De poco sirve una cirugía estética, una renovación de vestuario, cambiar de casa, de trabajo, de imagen, de ciudad, de vida… si seguimos ahogados en la misma neurosis. Por eso decimos que no se trata de cambiar, sino de transformarse. Mutación tras mutación, hasta alcanzar niveles de consciencia cada vez más elevados.
Ya se lo dijo el mago al ratoncito del cuento:
Un ratoncito estaba angustiado porque tenía miedo al gato. Un mago se compadeció de él y lo convirtió en gato. Pero entonces resulta que el gato empezó a sentir miedo al perro, motivo por el cual el mago lo convirtió en perro. Una vez perro, empezó a sentir miedo a la pantera y el mago lo convirtió en pantera. Por este motivo empezó a temer al cazador. Llegados a este punto el mago se dio por vencido y dijo:
- Nada de lo que yo haga por ti te va a ser de ayuda porque siempre tendrás corazón de ratón.

Nos da la clave de donde esta la solución. En uno mismo. Si queremos rehabilitarnos debemos de dejar de mirar a los demás, a nuestro entorno y buscar desde la honestidad en nosotros. Uno mismo es el que tiene que poner la energía y luchar. Uno mismo es el que tiene que salir del pozo. Las circunstancias, el entorno, los demás nos pueden ayudar pero si no lo tenemos claro, si no aceptamos la ayuda ofrecida nunca vamos a salir. 
También nos habla de transformarnos de verdad. No vale con maquillaje de chapa y pintura si no cambiamos el motor de nuestro coche seguiremos con nuestros problemas. Esa es la tarea que tenemos por delante. Transformarnos, de verdad. Ser personas diferentes que disfrutemos con plenitud de nuestras vidas. Toda una tarea que merece la pena emprender. Así que manos a la obra ya.
Un abrazo y muchísimos ánimos.
Iñigo

jueves, 3 de febrero de 2011

Herramientas

Hola de nuevo.

Otra entrada para comentar la sesión del jueves. Empezar diciendo que he estado muy a gusto y me ha parecido muy centrada y positiva. quizás porque nos hemos referido muchas veces a una de mis métaforas favoritas en este proceso de rehabilitación, las herramientas. El texto encontrado en esta dirección http://www.capacitacion-juegos.com.ar/cuentohachero.htm  ha sido el siguiente:

El hachero esforzado
Había una vez un hachero que se presento a trabajar en una maderera.
El sueldo era bueno y las condiciones de trabajo mejores aun y así el hachero se decidió a hacer un buen papel
El primer día se presentó el capataz, quien le dio un hacha y le designó una zona.
El hombre entusiasmado salió al bosque a talar.
En un solo día cortó 18 árboles
Te felicito -dijo el capataz- sigue así
Animado por las palabras del capataz, el hachero se decidió a mejorar su propio desempeño al día siguiente, así que esa noche se acostó bien temprano.
A la mañana se levantó antes que nadie y se fue al bosque.
A pesar de todo el empeño no consiguió cortar más que quince árboles.
Me debo haber cansado- pensó y decidió acostarse con la puesta del sol.
Al amanecer se levantó decidió batir su marca de dieciocho árboles.
Sin embargo al día siguiente no llegó ni a la mitad.
Al día siguiente fueron siete , luego cinco y el último día estuvo toda la tarde tratando de voltear el segundo árbol.
Inquieto por el pensamiento del capataz, el hachero se acercó a contarle lo que le estaba pasando y a jurarle y perjurarle que se esforzaba la límite de desfallecer.
El capataz le preguntó:
¿Cuándo afilaste tu hacha por última vez?
-¿ Afilar? No tuve tiempo de afilar, estuve muy ocupado cortando árboles 
A. Beauregard

Este texto nos ha permitido explorar muchas ideas, ser conscientes de lo que pasa a nuestro alrededor, aprender a usar las herramientas, utilizar la cabeza para ello, no tener prisas y la paciencia, ser francos, aprender a vivir con lo que tenemos, con el bosque que nos ha tocado cortar, vivir el momento sin preocuparnos por todos los arboles que nos quedan por cortar ni por los que no hemos cortado ayer, aprender a afilar el hacha como tarea que aunque parece no productiva es absolutamente necesaria. En fin ahí queda eso. 
Seguimos esa tarea de construir y personalizar nuestra caja de herramientas. Nos dotamos de aquellos instrumentos que nos van a ser útiles y que nos pueden ayudar en nuestro camino. Para ello debemos tenerlas en buen estado para cuando las necesitemos podamos usarlas en condiciones. Así que manos a la obra.
Yo de momento voy a afilar mi hacha (dormir) que mañana tengo arboles que cortar. Sin prisa pero sin pausa.
Un abrazo y ya nos contaremos que tal.
Iñigo

jueves, 27 de enero de 2011

Presentación

Buenas.
Aquí de nuevo probando y cacharreando para que podamos acceder a la presentación de este jueves.


Bueno pues ahí queda espero que se vea bien y se quede ahí para que de vez en cuando le echemos un vistazo y nos pongamos en acción con algunas de sus recomendaciones.
Un abrazo 
Iñigo

jueves, 20 de enero de 2011

Con el agua al cuello

Hola
Ya estamos aquí tras otra sesión de jueves que nos ha permitido utilizar nuevas tecnologías siempre teniendo claro nuestro objetivo. Ayudarnos en nuestro proceso de rehabilitación. Hemos leído y hablado sobre dos textos. Ahí va el primero.


Con el agua al cuello
Cierta vez un hombre decidió consultar a un sabio sobre sus problemas. Luego de un largo viaje hasta el paraje donde aquel Maestro vivía, el hombre finalmente pudo dar con él, para buscar la solución a sus problemas...
- "Maestro, vengo a usted porque estoy desesperado, todo me sale mal y no se que más hacer para salir adelante"
 El sabio le dijo:
- "Puedo ayudarte con esto... ¿sabes remar ?"
Un poco confundido, el hombre contestó que sí. Entonces el maestro lo llevó hasta el borde de un lago, juntos subieron a un bote y el hombre empezó a remar hacia el centro a pedido del maestro.
- "¿Va a explicarme ahora cómo mejorar mi vida?" - dijo el hombre advirtiendo que el anciano gozaba del viaje sin más preocupaciones.
- "Sigue, sigue -dijo éste- que debemos llegar al centro mismo del lago".
Al llegar al centro exacto del lago, el maestro le dijo:
- "Arrima tu cara todo lo que puedas al agua y dime qué ves...".
El hombre, pasó casi todo su cuerpo por encima de la borda del pequeño bote y tratando de no perder el equilibrio acercó su rostro todo lo que pudo al agua, aunque sin entender mucho para qué estaba haciendo esto. De repente, el anciano le empujó y el hombre cayó al agua. Al intentar salir, el sabio le sujetó su cabeza con ambas manos e impidió que saliera a la superficie. Desesperado, el hombre manoteó, pataleó, gritó inútilmente bajo el agua. Cuando estaba a punto de morir ahogado, el sabio lo soltó y le permitió subir a la superficie y luego al bote. Al llegar arriba el hombre, entre toses y ahogos, le gritó:
- "¿Está usted loco? ¿No se da cuenta que casi me ahoga?".
Con el rostro tranquilo, el maestro le preguntó:
-"¿Cuándo estabas abajo del agua, en qué pensabas, qué era lo qué más deseabas en ese momento?".
-¡¡En respirar, por supuesto!!
- "Bien, pues cuando pienses en triunfar con la misma vehemencia con la que pensabas en ese momento respirar, entonces estarás preparado para triunfar...".
Es así de fácil (o de difícil). A veces es bueno llegar al punto del "ahogo" para descubrir el modo en que deben enfocarse los esfuerzos para llegar a algo.

Este es el texto y que nos permite reflexionar. De nuestro tocar fondo como momento para tomar la decisión y poner todas las energías en vivir. De aprender de nuestra experiencia para cuando queramos conseguir algo pongamos todas nuestras fuerzas y cabeza en ella como forma de garantizarnos el éxito. Enfocarnos de manera obsesiva como forma de salir. Concentrar nuestra energía. En nuestro caso en nuestro principal objetivo rehabilitarnos. Ahí deben dirigirse nuestras fuerzas, como cuando nos estábamos ahogando y queríamos respirar y no pensábamos en mas.

En fin. Merece la pena.
Saludos y muchos ánimos.
Iñigo

jueves, 13 de enero de 2011

Otro jueves mas...

Buenas a todo el mundo.
Otro jueves mas que nos reunimos para hablar y escuchar. Para iluminar nuestro camino y para avanzar en la consecución de los logros que nos proponemos.
Aunque no hemos leído texto las reflexiones surgidas nos ayudan a mejorar nuestra forma de afrontar esta enfermedad. Centrarnos en el presente, trabajar con esas ideas y asociaciones que nos vienen y que si bien no podemos evitar si podemos trabajar nuestra manera de afrontarlas. Que expectativas tenemos cuando comenzamos este proceso. Consejos generales de ser honestos, de hablar como forma de liberarnos y de dar un pasito mas. Ahí queda eso. Casi nada.
Bueno os dejo con el texto y lo comentamos la semana que viene. 

El roble y la hiedra
Un hombre construyó una casa y la embelleció con un jardín. En el centro del jardín plantó un roble.
Este roble creció lentamente. Día a día echaba raíces y fortalecía su tallo, para convertirlo en tronco, capaz de resistir los vientos y las tormentas. Junto a la pared de la casa se plantó una hiedra. La hiedra comenzó a levantarse velozmente. Todos los días extendía sus tentáculos llenos de ventosas, y se iba alzando adherida a la pared.
Al cabo de cinco años la hiedra ya caminaba sobre los tejados. El roble crecía silenciosa y lentamente.
- ¿Cómo estás, amigo roble?, – preguntó una mañana la hiedra.
- Bien, mi amiga – contestó el roble.
- Eso dices porque nunca llegaste hasta esta altura, – dijo la hiedra con ironía.
- Desde aquí se ve todo tan distinto.
- A veces me da pena verte siempre allá abajo en el jardín.
- No te burles, amiga, – respondió el roble.
- Recuerda que lo importante no es crecer deprisa, sino con firmeza.
Entonces la hiedra lanzó una carcajada burlona.
El tiempo siguió su marcha. El roble creció con su ritmo firme y lento. Las paredes de la casa envejecieron. Y un día una fuerte tormenta sacudió la casa y su jardín. Fue una noche terrible. El roble se aferró con sus raíces para mantenerse erguido. La hiedra se aferró con sus ventosas al viejo muro para no ser derribada. La lucha fue dura y prolongada.
Al amanecer, el dueño de la casa recorrió su jardín, y vio que la hiedra había sido desprendida de la pared, y estaba enredada sobre sí misma, en el suelo, al pie del roble. Y el hombre arrancó la hiedra, y la quemó.
Maestro: es mejor crecer sobre raíces propias y crear un tronco fuerte, que ganar altura con rapidez, colgados de la seguridad de otros.
Fuente: autor desconocido

¿Que opináis?
Un saludo y muchos ánimos.
Iñigo.

viernes, 7 de enero de 2011

Comenzando el 2011

Feliz año nuevo.
Comenzamos el año y tras los reyes nos volvemos a poner manos a la obra. Volvemos al tajo cotidiano y retomamos la “normalidad”. Retomamos la lucha.
Por eso de las muchas ideas que han ido surgiendo a lo largo del año pasado voy a entresacar tres que me guíen en este 2011.

Objetivos y acción
Persistencia y constancia
Disfrutar de la vida.

Nos vemos el jueves. Urte Berri On.
Iñigo