viernes, 30 de septiembre de 2011

Lo esencial

Hola de nuevo:
Otra pequeña historia con una gran lección. Esta sacada de la recopilación que ha hecho Ramiro Calle en su Cuentos Clásicos de la India:

Lo esencial y lo trivial
Un hombre se perdió en el desierto. Estaba a punto de perecer de sed cuando aparecieron algunas mujeres que venían en una caravana. El hombre, al borde de la muerte, gritó pidiendo auxilio. Cuando las mujeres se aproximaron a él y lo rodearon, pidió urgentemente agua. Las mujeres empezaron a mirarlo con detenimiento y comenzaron a preguntarse cómo querría el hombre que le sirvieran el agua.
Preferiría en copa de cristal o en una taza?, ¿en un recipiente de oro o de plata?, ¿tal vez en una jarra?
Ellas hablaban y hablaban interesándose por el objeto, pero, entretanto, el hombre iba agonizando por la ausencia de agua.
* El Maestro dice: Hay un área de ignorancia en la mente humana que la inclina a lo irrelevante y trivial, obnubilando la consciencia de lo Real.

Interesante historia que nos habla de enfocarnos a lo esencial, a las cosas importantes a lo que de verdad merece la pena y no perdernos en banalidades que no hacen sino distraernos del camino. Centrarnos en nuestro objetivo y luchar por ello, todo lo demás sobra y no me ayuda. Adelante.
Un saludo 
Iñigo

jueves, 22 de septiembre de 2011

Pequeños milagros cotidianos

Hola de nuevo:
Volvemos a la carga, otro jueves más, con otra historia inspiradora:



Hacer milagros
Tres personas iban caminando por una vereda de un bosque; un sabio con fama de hacer milagros, un poderoso terrateniente del lugar y, un poco atrás de ellos y escuchando la conversación, iba un joven estudiante alumno de sabio.

Fue entonces cuando el poderoso dirigiéndose al sabio dijo:
- Me han dicho en el pueblo que eres una persona poderosa que hace milagros.
- Soy una persona vieja y cansada ..
- ¿Como crees que yo podría hacer milagros? respondió.
- Me han dicho que sanas a los enfermos y vuelves cuerdos a los locos.
- Esos milagros solo los puede hacer alguien muy poderoso.
- ¿Te refieres a eso?
- Tú lo has dicho, esos milagros solo los puede hacer alguien muy poderoso.
- No un viejo como yo.
- Esos milagros lo hace Dios, yo solo pido se conceda un favor al enfermo.
- Todo el que tenga la fe suficiente en Dios puede hacer lo mismo.
- Yo quiero tener la misma fe para realizar los mismos milagros que tú haces.
- Muéstrame un milagro para poder creer en tu Dios.
Ante la insistencia de aquel hombre poderoso, el sabio acepto mostrarle tres milagros. Y así, con la mirada serena y sin hacer ningún movimiento le preguntó:
- ¿Esta mañana volvió a salir el sol?
- Si, claro que sí.
- Pues ahí tienes un milagro; el milagro de la luz.
- No, yo quiero ver un verdadero milagro
- Oculta el sol, saca agua de un piedra ..
- Mira, hay un conejo herido junto a la vereda, tócalo y sana sus heridas.
- ¿Quieres ver un verdadero milagro?
- ¿No es verdad que tu esposa acaba de dar a luz hace algunos días?
- ¡Si! fue varón y es mi primogénito.
- Ahí tienes el segundo milagro, el milagro de la vida.
- Sabio, tu no me entiendes, quiero ver un verdadero milagro.
- ¿Acaso no estamos en época de cosecha?
- ¿No hay trigo y sorgo donde hace solo unos meses había tierra?
- Si, igual que todos los años.
- Pues ahí tienes el tercer milagro.
- Creo que no me he explicado, lo que yo quiero ..
Sus palabras fueron cortadas por el sabio, quien convencido de la obstinación de aquel hombre y seguro de no hacerle poder comprender la maravilla que existe en todo aquello que le había mostrado, señalo:
- Te he explicado bien, yo hice todo lo que podía hacer por ti
- Si lo que encontraste no es lo que buscabas, lamento desilusionarte.
- Yo he hecho todo lo que podía hacer.
Dicho esto, el poderoso terrateniente se retiro muy desilusionado por no haber encontrado lo que buscaba. El sabio y su alumno se quedaron parados en la vereda. Cuando el poderoso terrateniente iba muy lejos como para ver lo que hacían el sabio y su alumno, el sabio se dirigió a la orilla de la vereda, tomó el conejo, sopló sobre él y sus heridas quedaron sanadas; el joven estaba algo desconcertado.
- Maestro te he visto hacer milagros como este casi todos los días.
- ¿Por qué te negaste a mostrarle uno al caballero?
- Lo que buscaba el no era un milagro, sino un espectáculo
- Le mostré tres milagros y no pudo verlos.
- Para ser rey primero hay que ser príncipe.
- Para ser maestro primero hay que ser alumno.
- No puedes pedir grandes milagros si no has aprendido a valorar los pequeños milagros que se te muestran día a día.
Maestro: el verdadero milagro está en las pequeñas cosas que ocurren día a día.
Fuente: Internet, anónimo

Interesante historia que nos enfoca a las pequeñas cosas, a los pequeños milagros cotidianos que nos pasan desapercibidos y que cuando los enfocamos nos damos cuenta de las maravillas con las que contamos. ¿Que tal acostarse y levantarse sereno y con la cabeza en su sitio?. ¿Y tener personas cerca que te quieren y aprecian? ¿y ver un atardecer?. Pues eso, solo he señalado tres pequeños milagros cercanos. Seguro que tenemos un montón más. ¿A que si?. Pues venga vamos a enfocarlos y a reconocerlos. Seguro que nos sentimos mejor.
Un abrazo
Iñigo

jueves, 8 de septiembre de 2011

Deuda

Buenas de nuevo.

Volvemos y recomenzamos el curso tras las vacaciones. Uno de los textos de este jueves está sacado del recomendable libro Aplícate el cuento de Jaume Soler y M. Mercè Conangla.

Tenía una deuda
Tomás, de ochenta años, estaba cavando en el jardín trasero de su casa. Un vecino que le vio cavar, lleno de curiosidad, le preguntó:
- “¿Qué estás haciendo, Tomás?”
- “Voy a plantar cocoteros”, contestó el octogenario.
- “¿Esperas llegar a comer los cocos que den estos árboles?”, dijo con sorna su vecino.
- “Probablemente no, pero toda mi vida he comido cocos de árboles que no había plantado. Y esto hubiera sido imposible si otras personas no hubieran hecho antes lo que yo estoy haciendo ahora. Sólo estoy pagando la deuda que tengo contraída con ellos.”

Interesante historia que nos habla del agradecimiento y del dar a los demás. No tanto con palabras sino desde la acción. Ahí queda eso.
Volvemos la semana que viene.
Muchos animos y un saludo.
Iñigo.

viernes, 5 de agosto de 2011

La gente que me gusta

Hola de nuevo.

Comienzo las esperadas vacaciones para las que tengo muchos proyectos en la mochila y que intentaré trabajar. También disfrutar, reflexionar, comprometerme y aprender. Es un tiempo propicio para ello. No tendremos sesiones pero intentaré cumplir con la cita semanal del blog. De una forma más suave. Para empezar os propongo poesía. Un precioso poema de Benedetti que suscribo totalmente.

La gente que me gusta
Primero que todo
Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace en menos tiempo de lo esperado.
Me gusta la gente con capacidad para medir las consecuencias de sus acciones, la gente que no deja las soluciones al azar.
Me gusta la gente estricta con su gente y consigo misma, pero que no pierda de vista que somos humanos y nos podemos equivocar.
Me gusta la gente que piensa que el trabajo en equipo, entre amigos, produce más que los caóticos esfuerzos individuales.
Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría.
Me gusta la gente sincera y franca, capaz de oponerse con argumentos serenos y razonables.
Me gusta la gente de criterio, la que no se avergüenza de reconocer que no sabe algo o que se equivocó.
Me gusta la gente que al aceptar sus errores, se esfuerza genuinamente por no volver a cometerlos.
Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente; a éstos los llamo mis amigos.
Me gusta la gente fiel y persistente, que no fallece cuando de alcanzar objetivos e ideas se trata.
Me gusta la gente que trabaja por resultados. Con gente como esa, me comprometo a lo que sea, ya que con haber tenido esa gente a mi lado me doy por bien retribuido.

Precioso. A mi también me gusta esa gente y quiero aprovechar los momentos para estar cerca de ella. ¿Te apuntas?
Un abrazo y a disfrutar.
Iñigo

jueves, 28 de julio de 2011

Cruces

Buenas de nuevo.
Vamos cerrando la temporada antes de las vacaciones y lo hacemos con una pequeña historia sacada a través del blog de Francisco Alcaide.


La historia de las tres cruces
Andaba por el mundo un señor quejándose continuamente de sus desgracias. Ante la lástima que daba decidió Dios bajar personalmente a la Tierra a ver qué le pasaba. Éste le dijo:
– Es una cruz terrible, la peor que me podía haber caído.
Dios le invitó entonces a acompañarle y le hizo entrar en el “almacén de las cruces”. Allí empezó a mirar cada una de ellas y afirmaba:
– Ésta es demasiado grande, aquélla muy pesada, la otra rozaba el suelo.
Al cabo de un rato encontró la que le parecía apta para él. La tomó y salió de nuevo a los caminos con la sonrisa en los labios. Al contemplarla a la luz del sol, se dio cuenta... que había vuelto a tomar la que había dejado al entrar.

Bonita historia para promover la aceptación (no resignación). Desterrar la queja ya que siempre nos podemos comparar y quejar de nuestra situación. También podemos entrar en un "almacén de enfermedades" a ver cual elegimos. Yo la que me ha tocado. Me conformo, me parece muy práctica, tiene sus cosillas, es para toda la vida y eso pero bueno, y además la estoy cogiendo cariño. Gracias a ello soy mejor persona y estoy en un camino de mejora.
Acepto mi Cruz. He tenido suerte. Se llama La Cruz de Oro.
Un saludo y los que empecéis vacaciones disfrutarlas.
Iñigo

jueves, 21 de julio de 2011

Frases

Hola de nuevo.

Hoy hemos leído algunas frases inspiradoras sacadas del Blog de Francisco Alcaide. Recojo las siguientes seis:


  • Dentro de un año usted pudiera desear el haber comenzado hoy". Karen Lamb.
  • Es la colocación de las velas y no la dirección del viento la que determina dónde nos dirigimos. Napoleon Hill.
  • La motivación nos impulsa a comenzar y el hábito nos permite continuar". Jim Ryun.
  • Yo no sueño en la noche, yo sueño todos los días. Yo sueño para vivir. Steven Spielberg 
  • Deberíamos utilizar el pasado como trampolín y no como sofá. Harold Mamillan.
  • Siendo todos tan vulnerables al desánimo, conviene ser cautelosos antes de admitir una imposibilidad. J.A. Marina.

Interesantes reflexiones que ponen en el centro nuestra responsabilidad sobre nuestra vida, la importancia de crear hábitos, de empezar ya, de soñar y de ilusionarnos con nuestra vida y de creer en la posibilidad de rehabilitarnos.
Todo muy bonito, muy de sentido común y muy evidente. Ya lo sabemos. ¿pero lo practicamos?, ¿ponemos estas cosas en acción? ¿o lo dejamos como bonito juego intelectual?. Tu decides. Yo, de momento voy a reafirmar mi compromiso en mantener mi habito de sobriedad y a seguir creyendo con todas mis fuerzas en que puedo conseguirlo. Y dentro de un año volver la mirada al día de hoy y ver con satisfacción que estaba trabajando en lo que quería hacer con mi vida. Así de fácil y de difícil. 
Muchos ánimos y buena semana. 
Iñigo

jueves, 14 de julio de 2011

Yo y los demás.

Muy buenas de nuevo,
Para esta semana otra pequeña historia de  Plano Creativo:

Si No Has Llegado Tú, Aún Yo No He Llegado
Buda llegó a la puerta del cielo. Por supuesto le estaban esperando. Le abrieron la puerta, le dieron la bienvenida, pero él se volvió de espaldas, miró al mundo: millones de espíritus en el mismo camino, luchando con dolor, con angustia, luchando por alcanzar esa puerta del cielo y dicha.
El guardián de la puerta dijo: “Entra, por favor, te hemos estado esperando”.
Y Buda contestó: ¿Cómo puedo entrar cuando aún otros no han llegado? No parece ser el momento adecuado. ¿Cómo puedo entrar cuando la mayoría aún no ha entrado? Tendré que esperar. Es como si mi mano hubiera alcanzado la puerta pero mis pies aún no hubieran llegado. Tendré que esperar. La mano no puede entrar sola.
Según esta hermosa historia, Buda aún está esperando. Como individuos podemos avanzar un poco, eso es todo, pero somos una comunidad, seguimos unidos. Si trabajamos por lo transpersonal, si tú no has llegado, aún yo no he llegado.

Bueno, pues este pequeño relato nos ha permitido reflexionar sobre los demás y sobre la individualidad. Por un lado estoy solo, es mi vida y necesito ser egoísta, pensar en mi y en mis sueños y deseos. Por otro soy un ser social que necesito de los demás y necesito también comprometerme hacia los demás. Um difícil equilibrio y que tiene sus riesgos. Yo y los demás. Me quedo con ambos porque mi yo también esta en vosotros.
Gracias y a seguir esta lucha individual (y social).
Un abrazo.
Iñigo