jueves, 26 de mayo de 2011

Hola de nuevo.

Otra semana y otra pequeña historia que nos acompaña para hacernos pensar y para hacernos actuar. La de hoy esta sacada de La sabiduría de los cuentos del maestro Alejandro Jodorowsky, y dice así:

La experiencia
Mulla Nasrudin se cayo de una escalera y se hizo mucho daño.
A pesar de los emplastos y de las pociones, el dolor le hacía sufrir terriblemente. Sus amigos fueron a consolarle:
- ¡Hubiera podido ser mucho peor! – dijo uno.
- Después de todo, no te has roto nada – dijo otro.
- Pronto te repondrás – dijo un tercero.
En el colmo del dolor, Nasrudin se puso a pegar alaridos:
- ¡Salid todos de aquí!
- ¡Abandonad esta habitación en el acto!
- ¡Madre, no dejes entrar a nadie a menos que se haya caído alguna vez de una escalera!
Maestro: Si no has sufrido nunca, ¿cómo puedes ponerte en lugar de aquellos que sufren? Es la experiencia la que vale, la teoría no la puede sustituir.

Este es el relato que nos habla de la empatía. Nos hace pensar en la mejor manera de ayudar. De ponernos en los zapatos del otro para ver y entender su punto de vista y sus emociones. De esta forma podemos hacer un acompañamiento adecuado para que elabore sus sufrimiento. Ayudar desde la experiencia propia. Es lo que hacemos y la mejor ayuda que hemos recibido en este grupo ha ido por ahí. De aquellas personas que desde su experiencia han respetado y compartido nuestro sufrimiento y dolor. Dolor que hemos necesitado elaborar para salir adelante.
Han salido muchos temas (ocupar nuestro tiempo, como superar pereza, ideas, actividades...) y todos muy productivos y orientados. Ya solo nos falta aplicarlos. Dejarnos de teorías, de reflexiones, de dar vueltas a la cabeza y ponernos el buzo y cavar o tirarnos a la piscina. Actuar y desde la acción seguir creciendo y disfrutando de nuestro camino.
Buf me ha quedado un poco espeso pero así me ha salido y así lo dejo.
Un abrazo y buena semana a todos.
Iñigo

jueves, 19 de mayo de 2011

Escuchar

Hola de nuevo.

Otro jueves mas...que nos damos la tabarra, que nos ayudamos, que nos escuchamos y que hablamos sobre aspectos de nuestras vidas que tenemos que tener en cuenta para mantenernos con garantías en el camino emprendido. De los dos textos ahí va el primero sacado de La sabiduría de los cuentos de Alejandro Jodorowski.

Dos jinetes
Una mañana muy fría, dos jinetes cabalgaban por un camino campestre.

Uno de ellos, que era ciego, dejó caer su látigo. Se bajó del caballo, y arrodillado, palpó la tierra buscándolo. No lo pudo encontrar, pero dio con otro que le pareció más elegante, más suave. Montó en su animal y continuó la cabalgata. El otro jinete, que sí podía ver, le preguntó qué había buscado en el suelo. El ciego le respondió:
- Perdí mi látigo y bajé a buscarlo.
- No lo logré, pero encontré este otro.
- Es más largo, suave y flexible que el otro.
El hombre que podía ver le dijo:
- ¡Arrójalo!
- Lo que tienes en la mano no es un látigo.
- Es una serpiente adormecida por el frío.
El ciego rehusó tirarla, diciendo que el hombre que podía ver estaba envidioso de su nueva fusta. Un rato más tarde, el calor del día despertó a la serpiente, la cual mordió al ciego, envenenándolo.

Maestro: uno debe escuchar a aquellos que tienen abiertos los ojos de su corazón. El jinete ciego, símbolo del hombre intelectual, busca un concepto fijo, busca “su” verdad. El jinete que ve, símbolo del hombre sabio, tiene la mente vacía y su corazón lleno. No busca la verdad, sino la autenticidad.

Sabia lección la que nos da este Maestro. Llenarnos de humildad para aceptar la verdad de los otros. Abrir nuestra mente para escuchar con todo nuestro cuerpo. Permitir que las historias de los demás me ayuden en mi camino reconociendo lo que tiene de valioso la experiencia de los demás. 
Bueno desde mi humildad gracias, y espero me sigáis aportando vuestras historias y vuestras verdades que me arrojen luz en las mías.
Un fuerte abrazo y a disfrutar escuchando a los demás de este semana.
Iñigo

viernes, 13 de mayo de 2011

Vivir

Hola a todos.

Otra semana que estamos por aquí. De los dos textos leídos me quedo con este sacado del libro los próximos 30 años de Alvaro González Alondra. A ver que os parece.

El ultimo abrazo
“Le quedan tres meses, prepare sus despedidas, ésta será su última Navidad”, le dijo el doctor. Y al salir del hospital caminó sin rumbo durante horas hasta que se refugió del frío en una cafetería. Sobre la mesa de madera vieja sacó su libreta y escribió los nombres de sus amigos íntimos. Eran cuatro. A continuación trazó una línea.
 Y siguió con la lista de los amigos “a secas”. Eran dieciséis. Trazó otra línea y siguió con los amigos antiguos, de los que no sabía nada desde hace años. Logró recordar a nueve. Trazó otra línea y pidió otro café. 
De repente, vino a su memoria un nombre que debería haber estado en la primera lista, pero cuya amistad se rompió años atrás por una ridícula discusión. Lo escribió con trazo tembloroso y tuvo que respirar hondo para sosegar la inquietud repentina que le embargó. 
A la mañana siguiente, partió en busca del último nombre de la lista. Cruzó el océano, llamó al timbre y le dio un abrazo. Cuando regresó, el doctor le citó con carácter urgente en la consulta: 
“Ha habido un error en los análisis, usted no tiene cáncer, le ruego que acepte mis disculpas”. Y para sorpresa del doctor, él las aceptó dándole las gracias y un abrazo.

Este es el texto y nos habla de vivir. De las relaciones. De aprovechar nuestra existencia en el planeta y aprovecharla sobre todo dándole sentido hacia los demás. Recuerda esa frase de "vive la vida como si hoy fuese el último día de tu vida", aprovecha la vida, no la malgastes en esas miserias cotidianas, céntrate en lo principal, céntrate en los demás, no dejes cosas pendientes.En definitiva es tomar conciencia y ajustar nuestro camino en la vida, nuestros pasos que vamos dando para asegurarnos de que están alineados con nuestro objetivos de verdad, con esos objetivos importantes que tenemos. 

Un saludo, hasta la semana que viene. Pasar buen fin de semana.
Iñigo

viernes, 6 de mayo de 2011

Aprendiendo

Hola de nuevo
Ya estamos en Mayo y seguimos aprendiendo. este jueves hemos leído un texto de Mikel Agirregabiria que nos habla de cosas importantes, de muchas cosas. Espero que os haga reflexionar y sobre todo actuar. Ahí os va.

Aprendiendo lo principal

Cada mañana, justo al despertar, repaso estas verdades, que me enseñan a vivir y me dicen cómo amar.

Hoy proseguiré mi tarea de aprender a existir, porque cada día siento que estoy aprendiendo.
Estoy aprendiendo que no puedo obligar a nadie a que me ame, pero puedo convertirme en alguien a quien se puede amar. 
Estoy aprendiendo que puedo llegar mucho más lejos de lo que creí posible. 
Estoy aprendiendo que, aunque mis antecedentes y circunstancias me han condicionado, ahora sólo yo soy el responsable de lo que llegaré a ser,… 
Estoy aprendiendo que cuando soy honesto conmigo mismo, llego más lejos en la vida...
Estoy aprendiendo que es más satisfactorio reflexionar que apresurarse, aunque sea mucho más fácil reaccionar que pensar. 
Estoy aprendiendo que soy el único responsable de mis actos, cualquiera que sea el sentimiento que me embargue cuando los ejecute. 
Estoy aprendiendo que si no controlo mis emociones, ellas me dominarán. 
Estoy aprendiendo a ser más fuerte que mi dolor, y que el mundo no se detiene por mi duelo. 
Estoy aprendiendo que hay momentos en los que tengo el derecho de estar enojado, más el derecho de hacer daño jamás.
Estoy aprendiendo que lo que verdaderamente cuenta en la vida no son las cosas que poseo, sino las personas que encuentro a mi alrededor. 
Estoy aprendiendo a ser generoso, porque hay cosas que puedo hacer en un instante y que pueden ocasionar dolor toda una vida, a mí y a los demás,... 
Estoy aprendiendo que se requieren años para construir la confianza y que bastan segundos para perderla. 
Estoy aprendiendo que el dinero es un pésimo indicador del valor de algo o de alguien. 
Estoy aprendiendo que el verdadero amor y la verdadera amistad, continúan creciendo a pesar del tiempo y de la distancia. 
Estoy aprendiendo que dos personas pueden mirar la misma cosa y ver algo totalmente diferente.
Estoy aprendiendo que tanto el escribir como el hablar, alivia las penas compartidas. 
Estoy aprendiendo que aunque la palabra amor pueda tener diferentes significados, pierde su valor cuando se utiliza con ligereza,... 
Estoy aprendiendo que no he de compararme con lo mejor que hacen los demás, sino con lo máximo que puedo hacer yo. 
Estoy aprendiendo que lo más importante no es lo que me acontece, sino cómo respondo a lo que me sucede. 
Estoy aprendiendo que los héroes son quienes hacen aquello de lo que están convencidos.
Estoy aprendiendo que es importante practicar para convertirme en la persona que quiero ser.
Estoy aprendiendo que, sin duda alguna, necesitaré seguir aprendiendo...

Toda una declaración de principios que nos pueden guiar en nuestra existencia cotidiana. Nos dan pistas sobre las cosas importantes y nos descubren verdades que ya sabemos pero que apenas aplicamos. La propuesta de esta semana es esa, compromiso personal para seguir aprendiendo. Merece la pena.
¿y tu? ¿que estas aprendiendo?

Un abrazo y a seguir aprendiendo y practicando.
Iñigo

viernes, 29 de abril de 2011

Hola de nuevo.

Vamos finalizando el mes y de las lecturas propuestas para este jueves a ver que os parece esta sacada de http://www.sistemaspea.info/inspiracion/ .


Se como un águila.
Es Una antigua leyenda india cuenta que uno de sus valientes encontró un día un huevo de águila y lo depositó en el nido de una “gallina en un gallinero”.
El aguilucho nace y vive  día a día  en medio de los  polluelos  así va creciendo con ellos.
Toda su vida el águila hizo lo que una gallina de gallinero hace normalmente. Buscó en la tierra insectos y comida, aprendió a cantar de la misma forma que una gallina .
Y cuando volaba, lo hacía en una nube de plumas y sólo algunos metros.
Después de todo, es así como se supone que las gallinas vuelan.
Los años pasaron. Y el águila llega a la vejez.
Un día, ve un pájaro espléndido planear en un espléndido cielo, sin nubes, que se elevaba  con gracia, aprovechando las corrientes ascendentes, Volaba con libertad apenas movía sus espléndidas alas doradas.
“Qué pájaro espléndido!” dijo nuestra águila a sus vecinos.
“¿Qué es?”
“Es un Águila, el rey de los pájaros,”  responde su vecino.
“Pero de nada sirve pensarlo dos veces, nunca serás un águila.”
Así el águila lo hizo, nunca pensó dos veces. Se murió pensando que era una gallina de gallinero.
Lector, Para lograr tus sueños, busca en el cielo, inspírate en quienes ya han volado. Recuerda cuando tu has realizado tus propios vuelos. Cuando no miramos hacia arriba a veces terminamos pensando que somos gallinas. Piénsalo dos veces…

A mí me inspira para ser ser ambicioso y no conformarme. Para luchar por mis sueños y cuestionar mis comodidades e inercias que me estancan. Merece la pena este camino y quiero ser el águila que soy y no la gallina que me hacen creer que soy. 
Un abrazo y a seguir.
Iñigo

viernes, 22 de abril de 2011

Poesía

Buenas de nuevo.

Esta semana medio festiva os propongo esta pequeña joyita. Es una poesía inspiradora y que muy bien nos puede servir como guía. Es de Walt Whitman.


“No dejes que termine el día sin haber crecido un poco, 
sin haber sido feliz, 
sin haber aumentado tus sueños. 
No te dejes vencer por el desaliento. 
No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte, es casi un deber.
No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesías sí pueden cambiar el mundo.
Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y oasis.
Nos derriba, nos lastima, nos enseña, nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra, la poderosa obra continúa:
tú puedes aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar, porque en sueños es libre el hombre…”

Pues eso. A seguir. A no dejar pasar hoy sin haber aumentado tus sueños.
Buenos días a todos
Iñigo

jueves, 14 de abril de 2011

Trabajar con el corazón


Hola de nuevo.
Dos pequeñas historias que nos levantan una sonrisa, sacadas de Contar cuentos.

Trabajar con el corazón
A un albañil, ya mayor, le llegó el momento de su jubilación.
Así que fue a ver a su jefe con el que había trabajado durante muchos años, y le comentó sus planes de dejar el negocio de la construcción para llevar una vida más placentera con su esposa y poder disfrutar de su familia y su jubilación.
El jefe sentía ver que su buen empleado dejaba la compañía y así se lo dijo, pidiéndole, como favor personal, que construyera una última casa. El albañil accedió, pero su mente y su corazón ya no estaban allí, así que utilizaba materiales de inferior calidad, no estaba atento a lo que hacía y su trabajo dejaba mucho que desear. Era una desafortunada forma de acabar su carrera.
Cuando el albañil finalmente acabó la construcción, su jefe fue a inspeccionar la casa, y al finalizar la visita, cogió las llaves de la puerta principal y las tendió al albañil:
- Tu última casa... este es mi regalo para ti.

Nunca te des por vencido
Cuenta una antigua leyenda, que en la Edad Media un hombre muy virtuoso fue injustamente acusado de haber asesinado a una mujer. En realidad, el verdadero autor era una persona muy influyente del reino, y por eso, desde el primer momento se procuró un “chivo expiatorio”, para encubrir al culpable.

El hombre fue llevado a juicio ya conociendo que tendría escasas o nulas esperanzas de escapar al terrible veredicto: ¡La horca! El juez, también comprado, cuidó, no obstante, de dar todo el aspecto de un juicio justo, por ello dijo al acusado:

- “Conociendo tu fama de hombre justo y devoto del Señor, vamos a dejar en manos de Él tu destino: vamos a escribir en dos papeles separados las palabras ‘culpable’ e ‘inocente’. Tú escogerás y será la Mano de Dios la que decida tu destino".

Por supuesto, el mal funcionario había preparado dos papeles con la misma leyenda: ‘CULPABLE’. Y la pobre víctima, aún sin conocer los detalles, se daba cuenta que el sistema propuesto era una trampa. No había escapatoria.

El juez ordenó al hombre tomar uno de los papeles doblados. Este respiró profundamente, quedó en silencio unos cuantos segundos con los ojos cerrados, y cuando la sala comenzaba ya a impacientarse, abrió los ojos y con una extraña sonrisa, tomó uno de los papeles y llevándolo a su boca, lo engulló rápidamente.

Sorprendidos e indignados, los presentes le reprocharon:
- “Pero, ¿qué hizo...?, ¿y ahora...?, ¿cómo vamos a saber el veredicto...?”.
- "Es muy sencillo", respondió el hombre, "es cuestión de leer el papel que queda, y sabremos lo que decía el que me tragué”.
Con un gran coraje disimulado, tuvieron que liberar al acusado y jamás volvieron a molestarlo.

Dos historias diferentes que nos enseñan a a poner nuestro mejor yo en las cosas que hacemos y a no perder la esperanza, a luchar hasta el final, a no darnos por vencidos. Merece la pena.
Un abrazo y kilos de ánimo a todos. Pasar buenos días. 
Iñigo